Ahora te paseas con el amor de tu vida.
Una persona amable y sencilla, como lo era cualquier
humilde pobre.
Nadie te puede decir que no sientas de verdad que
estas enamorada. Se te sale por los poros que andas feliz como si la felicidad
pudiese mostrarse como una fotografía o como una mujer omita.
Asegúrate que no se te escapen los bellos momentos,
como el viento lo hacía cuando jugábamos en el bosque largo e infinito. Solos
tu y yo, por la senda del camino donde ningún furtivo asechaba.
Ten presente que el tiempo escapa tranquilo. Y los
recuerdos van y vienen como sendas precisas en los lugares precisos.
Recuerda que nadie obrara en tu pensamiento como lo
hacía el hombre intelectual: de letras, de poemas, de locuras góticas en
centros de inocencia.
La vida cruel nos somete con la mentira. Pero el
sentimiento es aún más cruel. Soslaya en los rincones donde brizno el aliento
del animal.
Y en las noches (con luna y sin ella) el ardiente
deseo de la vida se place de culpa y nostalgia porque no hay más que frio
helado e insustancial.
Y ante la adversidad, ten presente que nada es tan
humano como el poder del héroe que lucha siempre por conquistar tierras nuevas.
Mientras, camina firme. Como si el puente se estuviese
derrumbando, y tú como sostén, mantienes la firmeza en tus pies. Nada va a
suceder en un tiempo perdido. Tan solo es el ruídaje de peces que te asustan
mirando lo alto que viajas y además quieren devorarte por su hambruna si
llegases a caer.
Ante la soledad: mantén el pensamiento activo. No
loco. Pero si altivo.
Cuando sientas
tristeza, recuerda que ella hace parte de la esencia de la vida. Igual vamos a
morir y otros irán a llorar sin saber los porqués.
Mientras tanto, observa la vida con toda su esencia
por delante. Y disfruta de los buenos momentos con tus amigos.

Exelente profe!
ResponderEliminarMuy bien Camila. Continua leyendo..
Eliminarwao exelente trabajo...
ResponderEliminarMuy bien Mario. Puedes leer otra entrada.
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