jueves, 18 de enero de 2018

Andrea Jhonson Poeta


Andrea Jhonson

Poeta

El perfil de la poeta en las redes sociales es muy diciente. Su entrada en una de sus fotos, a su pie de página en Facebook dice lo siguiente: “…Y así con la mirada triste y la sonrisa quebrada, hubo quién la encontrara inolvidable…! Inolvidable son sus escritos cortos, enamorados, versátiles, eufóricos con los cuáles una escritora nacida en Yarumal Antioquia nos place en sus redes sociales.

Su nombre es Andrea Jhonson. Tal vez sea el de su seudónimo o el de sus místicos misterios que se esconden detrás de sus cabellos oscuros. Nunca se lo he preguntado. Aborrezco hacer preguntas pretenciosas a personas importantes.

No siendo esta una reseña habitual (más bien una de las pocas charlas que se tiene con los poetas como el compartir un café y un cigarrillo o una cerveza y un cigarrillo, o cualquier cerveza y otro café porque aborrezco el humo) de la que uno se siente identificado por cada palabra que sale de su mano.
La poesía de la escritora me recuerda la primera vez que me enamoré. Una de las muy sencillas ocasiones en las cuáles el amor llega de repente y lo convierte en un pleno autómata de fragatas de deseo y de euforia. Terminaba mi carrera de Licenciatura en Educación y deseaba en lo más íntimo no enamorarme. En pleno séptimo semestre decido aborrecer mi estancia en solitario y aceptar el destino con el cuál el amor mostraba su cara agradable. Sentía que era más importante mi vida en el amor que mi vida profesional. Duré tres largos años absorbido por llamadas interminables, encuentros en pizzerías, bailes es antros de discotecas, visitas a parques y detrás de todas esas abominables pesadumbres el amor clavó su aguijón como el cuento de Truman Capote y el dolor en la palma de la mano se hizo incipiente y duradero. No digo que todo fue duradero e incipiente como lo es la lectura y la escritura, sino que deje de escribir como se debe a la par de la mano de un profesor y eso es lo que me causa un castigo enorme. 

Decía, antes de contar mi historia, que la poesía de la joven Andrea me llevó de nuevo a rememorar todo este tiempo transcurrdido, bajo palabras cortas, sencillas y claras. Cada una de sus palabras eran como un verso mitigado en mis entrañas. Algo que me causaba ese deseo que en algún momento el alma desea y se le ha escapado. Eracomo encontrar una fusa en la sinfonía de Chopín. El amor nos deja en un estado de duelo y nos causa cierta nostalgia. Algunas de esos sentimientos se trasladan a diferentes momentos de la vida y se transforman como elementos catárticos. Uno de ellos lo fue la poesía de Jhonson. 

Los siguientes años que siguieron a mi duelo los conservé bajo las mismas entrañas del inconsciente y escribí bastante. Me dedique a mi carrera de psicología y a mi trabajo en la docencia. Algunos caminos por la promoción de lectura en diferentes entidades. Debo complementar que siempre he tenido la premisa de no dejar la escritura por encima de mi trabajo. Sin embargo, bajo la esperanza de ser sincero conmigo mismo, debo confesar que mientras estuve enamorado deje de hacerlo. Por lo menos deje de hacerlo como se debe. Con la constancia y la pertinencia que se debe.
Por lo anterior cuando me encontré con las frases de la poeta creí estar de nuevo sumergido en ese sentimiento. Y ello me pareció agradable. El poeta bueno hace renacer los momentos impensables en la mentes de sus lectores. Y precisamente esta escritora tiene mucho talento para hacerlo.

Siendo, entonces un poeta, siempre he de tomar como presente el sentido de la palabra como el único ámbito de belleza, armonía y de vital importancia en las letras. 

Andrea Jhonson es nacida en Yarumal Antioquia es licenciada en humanidades y ha participado en diferentes festivales departamentales de poesía como el “Festival Jairo Carrasquilla” que se realiza en Rionegro Antioquia; también en el festival independiente “Poetas sin voz” de Santa Rosa de Osos. Además, ha sido la organizadora del festival “Rogelio Rivera” de Yarumal Antioquia en su primera versión.

Acá una de sus fotografías. Tomada de su cuenta de Facebook. (c0n licencia de la autora).


De ella quiero rescatar algunas de sus frases. Coloquiales, esenciales y duraderas. Uno de sus escritos dice lo siguiente:

"Ahora tienes lo que tanto deseaste, un novio de esos a todo dar que te regala flores y te lleva de la mano a caminar por el parque, te llama muy temprano a decirte que soñó contigo y que extraña tu boca de azuquitar y café.
Tiene tu foto en sus redes sociales y desparrama todo su amor ante conocidos y extraños, hace planes contigo y te lleva a sus viajes por la playa, al bosque y a la casa de sus padres.
Ahora tienes lo que tanto buscaste, esa figurita escasa en los álbumes de las chicas, ese uno en un millón caído del cielo, responsable, amoroso y siempre atento.
Pero lo que amas niña lo tienes guardado en el fondo de los secretos, a veces pasa por tu lado con un olor a hombre renegado, a recuerdo viejo; bajas la mirada, aprietas la mandíbula y se te amarga la sonrisa de nuevo".
 

Después de leer su escrito y observar su mística se da uno cuenta que anda detrás de una mirada profunda de la vida. Cada una de las palabras esta mágicamente en su lugar. Quiero resaltar algunas de ellas: Azuquitar, figurita. Dos palabras con las cuales acentúa aún más la concordancia del poema. Porque en últimas es un pequeño poema del verso libre. Y hay algo que aún me asombra de la forma en que la poeta escribe. Fíjense ustedes lectores: La voz con la cual habla. La poeta toma una voz de hombre, varonil, para expresar aquello que declama el personaje que escribe. Algo totalmente admirable. ¡Que una mujer hable desde una voz de hombre! Como lo es también de dificultoso encontrarse a un hombre que hable con una voz de mujer. Tal vez Henrry James y James Joyce los genios para la escritura creativa.
Particularmente me ha parecido uno de sus mejores escritos por las razones dadas. Sin duda alguna la poetisa de Yarumal nos ha querido mostrar una pequeña faceta de la forma en la cual escribe. Y sin duda alguna es una de las mejores para nuestra lectura.

La escritora goza de una aprticularidad prematura. Le encantan los poemas que transmiten el deseo por la palabra corta. Tal cuál si el diminutivo fuese el más preciado de sus sentimiento. Veamos uno de ellos:

CARIÑITO

 Volver caminando a hurtadillas al lugar donde hemos sido felices y encontrar despojos de una sonrisa, la caricatura de un hombre arrojando piedras a su recuerdo de niñez, para que éste le devuelva nostalgias. Tratar de encontrar en los trastes viejos el sabor a la sopa de mamá, sin saber cocinar. Buscar en el patio la canica que enterramos cual tesoro 20 años atrás, porque hoy otro niño nos invita a jugar. Ahorrar centavos para malgastar mañana; equivocarse en el amor, y con botella en mano y veneno en el hígado jurar nunca más, para sin remedio volverse a enamorar. No te espantes cariñito, es la vida, que paso a pasito nos arrastra sin mucho afán.

Al leer a la poeta, con sus versos místicos y centrados bajo una esfera de lo preciso uno se pregunta ¿Acaso es posible que una mujer hable de manera tan sublime? Precisamente son incontables los poemas en los cuáles uno puede sentirse encontrado por la demencia de la palabra. Pero sentirse realmente claro, dentro de sí, dentro de esa esfera que llaman renuncia y esmero a lo desmedido eso es lo que transmite los versos de la escritora.

Sin dar más preámbulos a una de sus joyas poéticas, vamos con lo que verdaderamente vale la pena leer en voz alta ( a la manera Flauberiana) para sentir que el poema transmita la exactitud de su virtud:



Amor, amor,

yo le digo amor,

como decirle sustantivo o verbo,

y sé que usted no me va entender,

porque esta palabra le queda chica,

le tiene miedo.

Por que si el mundo nos viera,

como nos ve el mundo,

dirían: ellos se aman, y eso sería común.

Pero si el amor tuviera otro aumentativo,

por encima de este,

estaríamos nosotros.

Por eso yo le digo amor y usted no me oye,

porque sabe  cómo está de condicionado,

y a nosotros no nos gustaron las condiciones.

Por eso yo no le digo amor,

para que usted no me pierda,

para que al no nombrarlo  lo sienta.

Y dicen muchos que si no se grita, no se siente,

pero usted y yo sentimos como pocos,

silenciosamente.

No necesitamos que los compaces del tiempo

nos dibujen un camino,

porque nosotros inventamos el destino

por los desechos.

A lo que los demás  llaman extrañar,

podría ser para usted, para mí,

firmeza.

No estamos juntos bajo la misma casa,

no nos mentimos fidelidad completa,

pero vamos sangre a sangre por el planeta,

queriendo al revés, y viceversa.

Y usted en su revolución quiere

que yo le enseñe al mundo a amarse así,  

con esta loquera;

pero el mundo es muy mundo,

quiere como cualquiera.

Amor, amor,

yo no le digo amor,

pero usted lo sabe, me  sobreentiende.

Agradezco enteramente a la escritora por dejarme publicar sus poemas en el blog. Y los invito a seguirla en las redes sociales. 

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