martes, 6 de febrero de 2018

Soñar es del alma, decía la poeta.


¿Y ahora, que será de nuestra vida si ya hemos regresado a la vigilia?

                                                                                                                   

Cuando mires a las estrellas y las señales con tu dedo índice: soñarás…


Soñarás con sonreírle al tiempo y verle su rostro amable,

soñarás con los vestigios de las palabras enmudecidas,

soñarás con los amaneceres claros y el rescoldo de la palabra dicha,

soñarás con las tardes pesadas y abruptas en malestares de cansancio,

soñarás con la visión del café entre tus manos y el no presente de la vida,

soñarás con desear al que estuvo a tu lado y partió sin decir adiós,

soñarás con lo que sueña un loco y no descifrarás la idea del viento,

soñarás con el poema del Domingo Triste que tanto guardas debajo de la cama,

soñarás con las cartas no encontradas que te hicieron falta para recomenzar,

soñarás con lo más íntimo de tus fuerzas y lucharas por desaparecer de la playa,

soñarás y no soñaras porque el soñar es una idea que se construye a par,

cómo se construye una balsa y se necesita del martillo y el clavo, porque a pesar de todo el tiempo corroe sin miedo y causa el cansancio que da el litigio de la vigilia: pesadumbre, anhelo, recuerdos…

Soñaré en mi aunque el deseo se haya ido, decía el poeta.

Y tú, pequeña hija sin padres adoptivos de letras serás una más perdida en el desierto…



No hay comentarios:

Publicar un comentario