Al final del camino
Si eres de los que conocen el viaje,
Y preparas el anhelado maletín desde casa,
en el cual incluyes ropa, zapatos, ideales, amor ,
desilusión, y otras que quizás no tienen primor…
Y al iniciar el anhelado recorrido
te das cuenta que nada de lo que llevas es necesario,porque primero: te desvías de la ruta deseada;
segundo, remas en dirección contraria; tercero
vas solo sin ningún marinero en tu viaje;
sin una gota del néctar ambivalente de la amistad,
de la
familia, de la naturaleza, de lo fluvial para
el alma como la chispa de la compañía…, este has
elegido como el lugar apropiado para tu
vida –si
llamas vida a tu estado sosegado-.
Y sin embargo sigues empeñado en continuar,
vas como capitán a
la deriva,sin puerto del almendro a donde llegar,
sin carbón en tu barco para a la caldera atar,
mas ahora remas sin parar, sin parar, y nada mas
a paso firme deseas llegar y llegar…, a algún vesánico
lugar.
Amigo, una solución puedes encontrar:
Has un alto en el paraje, descansa como las tortugas lo saben hacer:
de noche esperan calmadas de placer,
y en el día salen de su caparazón estirar su cuerpo
deambulando por comer.
Luego mira hacia adelante, la luz del alma te
puede guiar.
Ve las sencillas ramas de tu vida, ellas te
ayudaran, a
salir del caos en el cual la vida es
efímera, causal y sencilla.
Allá a lo lejos un mundo te espera,
Con ideales nuevos y grandes epopeyas,Con ideales de nuevos horizontes,
Con ideales de visiones diferentes,
Con ideales de acciones perfectas,
Allá el lugar es igual a la verdad.
Solo en este lugar veraz una luz como en el fondo
de la oscuridad,
ella te guía en el camino,con proezas verdaderas y grandes triunfos.
Y es posible que regreses al alba,
necesaria.
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